Nuestra travesía por Azara, Misiones, nos llevó al corazón de uno de los procesos más antiguos y respetados de la industria yerbatera: el sistema Barbacuá. En esta segunda parte de nuestra visita al establecimiento de Butiuk, descubrimos que detrás de cada paquete de Yerba Mate Dulce Beso no solo hay hojas, sino tres generaciones de historia y una ingeniería del calor asombrosa.
El Guardián del Fuego: El Rol del Urú
Para entender la calidad de esta yerba, primero hay que conocer al Urú. En la "cama de secado", este artesano es el encargado de vigilar que el calor sea uniforme. Subiendo cada 4 o 5 horas, el Urú mueve y rota la yerba manualmente, asegurando que el temple a humo sea el justo. Es un trabajo de precisión y resistencia que garantiza que la yerba no se queme, sino que se deshidrate con nobleza.
Ingeniería en "H": 110 Grados de Paciencia
Como Ingeniero Agrónomo, me llamó la atención el diseño del sistema de calor. Butiuk utiliza conductos subterráneos en forma de "H" que distribuyen el aire caliente de manera estratégica hacia los cuatro costados del secadero.
No es un proceso rápido: la yerba recibe un calor constante de 110°C durante unas 15 horas. Este diseño evita los golpes de calor excesivos y permite que el sabor barbacuá (que en guaraní significa "tostado") se impregne de forma equilibrada en la hoja.
De los 3 Metros a las 30 Toneladas
La historia de Dulce Beso es una historia de superación. El abuelo de Butiuk comenzó con un secadero pequeño de apenas 3x3 metros. Hoy, tras años de mejoras y la reconstrucción de estructuras afectadas por incendios, el establecimiento cuenta con un secadero de 11x15 metros capaz de procesar hasta 30.000 kg de yerba en una sola tanda.
Este crecimiento no ha sacrificado la calidad. Para procesar semejante volumen, se mantiene un ritmo de sapeco continuo de 3.000 kg por hora, asegurando que cada hoja que entra al horno sea tratada con la misma rigurosidad técnica que en los inicios.
El Regreso al Origen: Una Yerba de Autor
Lo más valioso de esta visita fue entender la actualidad de la marca. Tras años de ser proveedores de grandes industrias nacionales, la familia Butiuk tomó una decisión valiente: priorizar su propio nombre.
Al dejar de vender a granel a las grandes marcas, hoy pueden enfocarse al 100% en su molino propio. Esto les permite garantizar ese "unicornio" que tanto buscamos los materos: una molienda fina (estilo uruguayo) combinada con el alma del barbacuá y un estacionamiento natural de hasta 3 años.
Conclusión: Por qué elegimos Dulce Beso en Moragreen
Visitar el origen nos confirma que el camino de la calidad no tiene atajos. En Moragreen seleccionamos productos que respetan el tiempo de la naturaleza y el esfuerzo del productor. Dulce Beso es el resultado de esa filosofía: una yerba con cuerpo, historia y una estabilidad técnica que la hace única en el mate.
